Groenlandia, rica en oro y tierras raras




Bajo las capas de hielo de Groenlandia se esconde una variedad de elementos como el oro, diamantes y tierras raras. Mientras el derretimiento de esta zona avanza de forma acelerada, el acceso a estos recursos se vuelve más fácil y despierta el interés de otras naciones del mundo.

El Presidente de Estados Unidos, por ejemplo, declaró sus intenciones de “comprar” Groenlandia. Aunque las autoridades de Dinamarca, a la cual pertenece este territorio autónomo, negaron la posibilidad de que esto pase, el anuncio despertó interrogantes sobre las razones de su interés en esta zona.

Esta parte del planeta es conocida por ser una de las más afectadas por el cambio climático. El pasado 2 de agosto, Groenlandia perdió 12 500 millones de toneladas de hielo por el derretimiento de sus glaciares. Según la NASA, esta es la mayor pérdida registrada en un día en la historia.

Theofilos Toulkeridis, geólogo de la Universidad de las Fuerzas Armadas Espe, explica que este fenómeno permite llegar más fácilmente a los elementos que se encuentran en el suelo y provoca que cada vez aumente el área destinada a la explotación de estos recursos.

Esta es una zona donde existen depósitos de rocas que corresponden al período arcaico. Cuando hay presencia de este material tan antiguo, dice el geólogo, implica que hay diamantes, oro y, sobre todo, tierras raras. Estas últimas son una acumulación de 14 elementos diferentes que son necesarios para la fabricación de artículos tecnológicos. Las tierras raras pueden ser utilizadas para la creación de celulares y de las baterías de los vehículos eléctricos.

Casas en el pueblo de Upernavik, en el oeste de Groenlandia, el 11 de julio de 2015 (reeditado el 16 de agosto de 2019). Foto: EFE

Hasta el momento, China domina la producción mundial de este recurso, lo que ha causado que Estados Unidos deba importar esta materia prima del gigante asiático. En el futuro, Groenlandia tiene el potencial para convertirse en el segundo productor más grande, una vez que se tenga acceso a lo que actualmente está debajo del hielo.

Desde el punto de vista económico, explica Toulkeridis, existen acumulaciones de metales básicos como el níquel o zinc y platinoides que son requeridos también para el sector tecnológico. En las partes más jóvenes de este territorio están presentes elementos como el tántalo y el carbón.

Cada vez que se despejan más zonas debido al deshielo, aumenta el área destinada a la posible extracción de los recursos. En los últimos 20 años se han triplicado las licencias de exploración y se han cuadriplicado las áreas de extensión utilizadas para estos fines.

El Ártico además es más vulnerable al deshielo que la zona de la Antártida. Luis Maisincho, investigador del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) y especialista en cambio climático, explica que, al ser un mar congelado, cualquier cambio brusco de temperatura en el océano o en el aire tiene un impacto más grande en esta área.

Ambos especialistas coinciden en que la explotación masiva de estos recursos tiene riesgos para el ambiente. El geólogo dice que en el caso del oro, se utilizan procesos químicos que afectarían a la zona del hielo. Si esta se contamina, va a ocurrir lo mismo con toda el agua. Al realizar la purificación del oro, también habría afectaciones en el aire.

María Amparo Albán, consultora ambiental, considera que el manejo de los territorios vulnerables al deshielo, como consecuencia del calentamiento global, deben ser una de las principales preocupaciones de la comunidad internacional. En estas zonas se van descubriendo intereses mineros que deben abordarse adecuadamente, dice.

Aunque en la actualidad no se realizan ventas de tierras soberanas, Dinamarca ratificó que la compra de Groenlandia no es una opción. La respuesta de la Primera Ministra danesa, quien calificó las intenciones de Donald Trump como “absurdas”, ocasionó que este último cancelara la visita que tenía planeada a ese país.

El deshielo de los glaciares también ha sido considerado como una oportunidad para la apertura de nuevas rutas comerciales. Algunos caminos podrán ser más accesibles debido al cambio climático. Aunque esto podría favorecer al comercio, los efectos ambientales serán mayores.

El deshielo en el Ártico conlleva a un incremento en el nivel de los océanos, a la reducción de agua dulce y a un cambio en el albedo. Esto significa que si los polos desaparecen, la Tierra tendrá la capacidad de absorber más energía de la radiación solar y ocasionará un aumento brusco de la temperatura. Maisincho explica que si todo el Ártico se derritiera, el nivel del mar aumentaría siete metros en todo el mundo. La cifra sube a 70 metros, si se descongelan todos los glaciares a escala global.

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