La pirotecnia de diciembre afecta a la calidad de aire de Quito

La pirotecnia de diciembre afecta a la calidad de aire de Quito



Las fiestas de diciembre se han convertido en una amenaza para la conservación del ambiente. El aumento de vehículos en las calles, la pirotecnia y la quema de monigotes son algunas de las actividades que elevan los niveles de contaminación y aumentan la concentración de metales en el aire.

Valeria Díaz, coordinadora de Investigación, Análisis y Monitoreo de la Secretaría de Ambiente de Quito, explica que la ciudad cuenta con una red de monitoreo de la calidad del aire que opera de forma permanente. A través de esta, se ha podido evidenciar que en estas fechas aumentan los niveles de contaminantes relacionados al tránsito vehicular, como material particulado menor a 2,5 micrómetros (PM 2,5), dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre y monóxido de carbono.

El Índice de la Calidad del Aire de Quito, que generalmente se encuentra en el nivel “aceptable”, en diciembre puede subir dos niveles más hasta llegar a “alarma”, como ocurrió en los años 2015 y 2017. Díaz asegura que en estas festividades se registran episodios específicos de contaminación que también están influenciados por las condiciones meteorológicas. Los picos suelen estar relacionados con la noche del 31 de diciembre, debido al uso de pirotecnia.

Un estudio realizado por la Universidad de las Américas (UDLA) y la Secretaría de Ambiente revela que existe mayor concentración de metales en la última noche de diciembre y en el 1 de enero. Katiuska Alexandrino, docente investigadora de la UDLA, cuenta que los metales pesados son los que le dan color a la pirotecnia y esto explica su presencia en el ambiente.

Las sales de estroncio, por ejemplo, dan el tono rojizo y el cobre se utiliza para obtener el azul. Según el estudio, el cromo y el sodio fueron los dos metales que registraron picos de concentración solo durante el 1 de enero. Los demás tuvieron episodios similares también en otras épocas del año.

Alexandrino dice que la concentración de las partículas de hasta 10 micrómetros de diámetro, que están compuestas por estos metales, son causantes de problemas respiratorios o pueden agravar el cuadro de quien ya los padece.

La quema de años viejos es otra de las actividades relacionada al deterioro de la calidad del aire. Esta costumbre ha ocasionado que la concentración de material particulado fino en la ciudad llegue a superar la norma. Díaz sugiere evitar esta práctica, ya que genera una gran cantidad de humo que contiene contaminantes “sumamente tóxicos” para la salud de las personas, los animales y los ecosistemas.

enmocoa

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