Cuna de Vida es una opción para los niños abandonados

Cuna de Vida es una opción para los niños abandonados



Sofía fue encontrada por un reciclador dentro de una caja de cartón en el centro de Santo Domingo de los Tsáchilas.

Tenía una semana de nacida, cuando fue abandonada por una mujer en una calle transitada del centro de la ciudad.

La bebé, de ahora tres meses, vive en el hogar Valle Feliz. Ahí se creó el proyecto Cuna de Vida, para prevenir que las madres abandonen a los menores en basureros, calles, parques, iglesias u hospitales.

Según el Consejo Cantonal de Protección de Derechos, en Santo Domingo se registraron cinco casos de abandono de bebés en el 2019.

La monja polaca Ewa Pilarska es la directora del proyecto Cuna de Vida. Ella lleva un expediente de los menores abandonados en la ciudad y el país.

El último caso a escala nacional ocurrió el 30 de diciembre en Guayaquil. Una bebé recién nacida fue encontrada sobre una sábana, cubierta con basura y monte. Ella tenía picaduras y escaldaduras, y recibió atención en el hospital Universitario de esa ciudad. También, se halló a una bebé en el cantón El Carmen (Manabí), en situaciones similares.

Cuando esos casos se dan en Santo Domingo o en lugares cercanos, la Dirección Nacional de Policía Especializada para Niños, Niñas y Adolescentes (Dinapen) lleva a los menores hasta el Valle Feliz, porque es un centro que tiene permiso de funcionamiento para brindar esos servicios.

Pilarska explicó que de esa realidad nació el proyecto Cuna de Vida, que busca que las madres de bebés –de entre 0 y 6 meses de edad- entreguen a sus hijos en el Valle Feliz y no los dejen a la intemperie.

Esta iniciativa comenzó a funcionar a finales de diciembre y cuenta con la ayuda de la Dinapen, el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) y el Hospital General Santo Domingo. Verónica Moya, directora Distrital del MIES, indicó que el papel de la entidad en el plan será recibir la carpeta del menor con la investigación desde que llegó al centro de acogida.

Para que la entrega sea confidencial, las hermanas benedictinas -encargadas del programa- construyeron un pequeño cuarto con una ventana, ubicada hacia la calle principal.

También tiene un timbre, para que las madres lo activen para dejar a sus hijos. Al abrirse la ventana aparecerá una cuna.

Pilarska contó que en la cuna habrá una especie de carta de compromiso. Las hermanas se ofrecen a cuidar al bebé, a informar del caso a la Dinapen y a llevarlo a un chequeo médico en el Hospital General.

Si el bebé regresa tras la valoración médica, en la casa de acogida se designará a una educadora como su referente materno. Por ahora, se prepara a los miembros de las cinco casas, que tiene el hogar Valle Feliz (donde viven 44 niños), para recibir y brindar los cuidados al nuevo integrante.

Las hermanas también se comprometen a esperar a la madre durante los primeros tres meses por si se arrepiente de la decisión. “No estamos estimulando el abandono, pero no sabemos la situación por la que atraviesan las madres que toman una decisión así. Por eso, no las juzgamos”.

Si la madre regresa, la institución hará un tratamiento psicológico para investigar las causas que tuvieron los padres para el abandono y las secuelas que trajo eso a sus vidas, comentó la psicóloga del Valle Feliz, Leonela Valarezo.

Como parte de los procedimientos del plan, la Dinapen hará una investigación desde el momento en que el niño ingrese al centro de acogida para tratar de ubicar a los parientes.

Si la madre no reclama al bebé en tres meses, Valle Feliz registrará al menor con un nombre que se haya acordado en el centro y un apellido común. Además, se lo ingresará a la base de datos del Secretaría Técnica de adopciones del MIES.

Mientras se dé el proceso de adopción, el bebé permanecerá en el centro de acogida.

Hasta el momento, Cuna de Vida no ha recibido bebés. Una de las causas posibles es el temor de la madre a ser judicializada por abandono, como lo establece el artículo 153 del Código Integral Penal, en el que se castiga con prisión de 1 a 3 años y de 16 a 19 años.

Jaime Salvatierra, abogado de hogar Valle Feliz, señaló que esa sanción solo es aplicable cuando los menores son dejados en lugares inadecuados.
Pero Valle Feliz es una institución que cuenta con los permisos para acoger al bebé. “El niño recibirá todas las atenciones que un bebé requiere”.

Pilarska indicó que este proyecto también busca dar una solución a las mujeres que tuvieron embarazos no deseados por violaciones, por ejemplo.

Raquel V., de 16 años, fue víctima de una violación y quedó embarazada. Tiene seis meses de gestación y aún no sabe si quedarse o no con el bebé. “La Cuna de Vida es una esperanza para mí, pero tengo miedo de perder a mi bebé”.

‘Cuna de vida’, una esperanza para los bebés abandonados en Ecuador

enmocoa

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