El teatro aspira a ser un ‘purificador’ tras la crisis

El teatro aspira a ser un ‘purificador’ tras la crisis



En medio de la incertidumbre sobre las fechas de reanudación de las actividades sociales y de la remisión de la crisis por la pandemia del coronavirus -que se antoja aún lejana-, los teatros de Guayaquil ponen su esperanza en el mes de mayo para un probable reinicio de sus programaciones.

La industria cultural –como el sector productivo en pleno, a excepción de sectores esenciales- suspendió sus actividades en la ciudad entre los pasados 12 y 14 de marzo. Las disposiciones de aislamiento social tomaron a los teatros en temporada baja, coincidente con las vacaciones escolares de la Costa previstas entre el 4 de febrero y el 13 de abril.

Ramón Barranco, director artístico del Teatro Sánchez Aguilar de Samborondón, en el área del conurbado de Guayaquil, dice que la reanudación de las clases en la Costa, prevista según el Ministerio de Educación para el próximo 4 de mayo, puede ser una luz para la reprogramación de la temporada de los teatros.

Son tres semanas de retraso sobre lo estipulado en educación y, aunque todo está sujeto a cambios, eso nos ofrece una pista sobre cómo será el calendario de todos”, dijo el director.

Con 54 empleados de planta y decenas de empleos indirectos por cada producción, el Sánchez Aguilar tuvo que suspender el Festival De Otra Música, que preveía entre sus más grandes presentaciones el concierto de la cantante de rap española Mala Rodríguez.

La Fundación Sánchez Aguilar, regente del teatro, deberá absorber sueldos y obligaciones de los meses de para obligada. Barranco dice que “cuando todo esto pase”, el público se debatirá entre el ánimo de salir de casa y las economías familiares golpeadas. “La cultura siempre ha ayudado a salir de las grandes depresiones, no solo depresiones económicas sino de las sociales”, confía.

Marlon Pantaleón, director ejecutivo del Estudio Paulsen –sala de teatro y escuela de formación actoral- coincide que ante el claustro y el encierro, una vez se reanude la temporada, “el teatro va a ser un arma poderosa que puede ayudar a sanar, como experiencia purificadora”. Allí trabajan 10 personas de planta y por cada proyecto teatral se contrata un promedio de una decena de personas más entre actores, directores, productores, asistentes, diseño y escenografía.

El Paulsen tuvo que suspender la obra ‘Mary para Mary’, un monólogo sobre la madre del feminismo Mary Wollstonecraft, cuando solo contaba con dos funciones.

También pospuso sus funciones de la obra ‘Shakespeare recalentado’. Y tampoco se pondrá en escena a inicios de mayo la obra ‘La seducción educativa’, del estadounidense Neil LaBute, como se preveía.

Teatros como el Sánchez Aguilar y el Centro de Arte son propietarios de sus propias infraestructuras. Los de mediana capacidad como el Paulsen, Muégano y los tres espacios escénicos de la plataforma La Bota –todos en el centro de Guayaquil- son locales entregados en comodato por el Municipio de Guayaquil. Pop Up, dedicado al formato de teatro breve, alquila espacios en tres puntos de la ciudad.

El vicealcalde de Guayaquil, Josué Sánchez, propuso diferir el pago de los próximos meses de alquiler en 18 cuotas a partir de junio, así como el diferimiento de préstamos, obligaciones tributarias y servicios públicos para salvar los empleos de la pequeña y mediana empresas. “Que hoy la única obligación del empleador sea pagar los sueldos a sus trabajadores”, apuntó Sánchez, impulsor de la plataforma gastronómica y cultural Guayarte.

enmocoa

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