Dos hospitales atienden casos de covid-19 en Quito




Un plan para enfrentar el aumento de casos de covid-19 en Quito está estructurado desde los últimos días de febrero. Se designó al Pablo Arturo Suárez, ubicado en Cotocollao, en el norte de la urbe, como hospital principal para la atención de esos pacientes.

En un documento de la Zona 9 del Ministerio de Salud, distribuido a gerentes de los hospitales el sábado 28 de marzo, se ratifica la decisión. También, que los pacientes clínicos, quirúrgicos y de especialidad del Pablo Arturo Suárez, que no están contagiados con este virus sean recibidos en otras ocho casas de salud.

Por ejemplo, el Hospital Enrique Garcés, del sur, atenderá la cartera ofertada por el Pablo Arturo Suárez. Entre otros, los problemas relacionados con apendicitis y vesícula.

El Hospital Docente Calderón se concentrará en las necesidades de traumatología. Los Gineco Obstétricos Nueva Aurora e Isidro Ayora apoyarán en su especialidad. Igual el Pediátrico Baca Ortiz.

Para las necesidades de atención en Salud Mental y Psiquiatría estará el Julio Endara. Y el del Adulto Mayor, para temas geriátricos.

En la urbe, otro hospital ‘centinela’ en casos covid-19 es el Quito Sur, del Seguro Social, que cuenta con 150 camas de hospitalización y 20 habitaciones de aislamiento, con presión negativa. Podrían ampliarse, hay 450 camas en total.

Además, como apoyo al Pablo Arturo Suárez, el Ministerio designó al Eugenio Espejo, en sus salas de cuidados intensivos y hospitalización.

El infectólogo y docente de la Universidad Central, Byron Núñez, comenta que el Pablo Arturo Suárez tiene experiencia en patologías respiratorias y tuberculosis. Pero -anota- podría desbordarse, enfrentar una sobrecarga, exceso de pacientes con neumomías, que van a salas generales pero también a terapias intensivas.

Desde el Pablo Arturo Suárez se indicó que desde finales de febrero, cuando fue designado hospital centinela para la atención de casos de covid-19, se reestructró el área de emergencia. En la grande -precisaron- se sirve solo a personas con síntomas respiratorios, y en la consulta externa se habilitó emergencia general, ginecobstetricia y pediatría.

“En la emergencia grande se cuenta con 42 camas distribuidas en cuatro zonas de atención, dos de aislamiento, una de observación para casos sospechosos, y una de observación a positivos estables”.

Hasta ahora -respondieron el lunes- están abastecidos con prendas de protección, insumos médicos y de limpieza, así como de equipo médico.

Pero, ante la emergencia, basados en proyecciones, han pedido un presupuesto adicional de cerca de USD 1 millón. También para el control y atención de pacientes como catéteres, bolsas respiratorias, para evacuación de líquidos, insumos de laboratorio, entre otros.

Su equipo de emergencia incluye 100 médicos, enfermeras, auxiliares, personal de terapia respiratoria y limpieza. En total tienen 915 trabajadores de la salud. Abrieron un proceso de contratación de 141 profesionales: especialistas en cuidados intensivos, emergenciólogos, pediatras, epidemiólogos, neumólogos, infectólogos, nefrólogos, entre otros.

“Es adecuado que se hayan designado hospitales especializados en el manejo de pacientes con covid-19. La estrategia será ampliar el número de casas de salud según la demanda”, apuntó Aquiles Rodrigo Henríquez, epidemiólogo y catedrático de la UDLA.

Para el médico, aún falta más coordinación entre la red de salud pública y privada, y ver también los hospitales de las Fuerzas Armadas y Policía. Además, le parece que se piensa mucho en dónde recibir pacientes y poco en contener y vigilar los casos en la comunidad, en atención primaria.

“Es correcto liberar camas en casos no graves y diferir cirugías programadas. Lo que se está haciendo en Pichincha al ubicar sitios de aislamiento de casos menos graves es necesario, hay que adelantarse a la llegada de más pacientes”.

Agustín Albán, titular del COE Pichincha, aseguró que la experiencia de Guayas les permite preparar más a la provincia y a la capital. “Sabemos que las medidas de distanciamiento funcionan, para que el proceso de contagio sea más lento. Y no colapsar el sistema sanitario, que no abastece ni en EE.UU. Por eso aceptamos el apoyo de empresarios, como la Cámara de Comercio de Quito y otros que me han llamado”.

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