El virus del fútbol – Columna de Ómar Rincón – Cine y Tv – Cultura

El virus del fútbol – Columna de Ómar Rincón – Cine y Tv – Cultura



Debo confesar que es duro, muy duro, estar sin fútbol. No dan ganas de levantarse. Sin fútbol, no hay vida. Los infectados con la pasión del fútbol no sabemos qué hacer.
No hay ganas de conversar. No hay deseo de prender la tele. Y es que, para los creyentes en esta religión, nuestra fe debe ser alimentada diariamente.

Este virus es insoportable, simplemente, porque nos quitó la vida: o sea, ver/gozar/sufrir/hablar fútbol.

El hincha del fútbol se acuesta pensando que en el partido de mañana todo puede ser, se duerme imaginando miles de escenarios. Se despierta para seguir ilusionando con que todo puede pasar. Las horas se cuentan hasta que llegue el partido. Y si perdemos, sufrimos; pero, sabemos que hay revancha, que ya será en la próxima oración.

(Lea también: La tele y las redes: el virus que triunfa)

Lástima que nos hemos vuelto fanáticos de pantalla y no de cancha: abandonamos la fe de poner el cuerpo. Pero, la ganancia es que cada día tenemos un deseo que cumplir: hay misa, hay un partido.

El fútbol nos cumple diariamente, no importa el canal, el relator, el comentarista, la nacionalidad: el fútbol cumple.

Es mas gozoso el fútbol inglés y su velocidad de ‘zapping’, donde los actores del espectáculo saben que su vida se va en producir drama y luchar hasta el último segundo. Y está también la belleza de la Champions: es absolutamente hermosa.
Y está el fútbol muy malo de los argentinos, pero jugado con todas las ganas y narrado como si fuera un gran espectáculo.

Estas son las gestas alucinantes: Premier, Champions, argentina. Maravillosas de la adrenalina, imaginación y fanaticada. Lo mejor, esos minutos finales de más que son muchos, y en los que todo pasa.

De las otras ligas, algo de gozo se logra, pero aburren. Aburre ver ganar por billete y arrogancia al Bayern, el PSG, el Madrid y el Barcelona, la Juventus: aburren. Aburren de que ganan siempre, que ganen hasta jugando mal.

Aburre la belleza del genio Messi. Saberlo quieto todo un partido. Y en un segundo inventarse la victoria. Pero es la belleza del genio.

Aburre es fútbol brasileño que no comprendemos, una pasión que sigue de la ilusión del ‘jogo bonito’ y tiene una gran hinchada. Aburre ese fútbol mejicano lleno de hinchas pero débil de fútbol, ritmo y narración.

Aburre el futbolito colombiano con su jugar a no-jugar, su lentitud sin ritmo, los estadios vacíos de público, esas camisetas desangeladas de diseño, sus transmisiones sin sorpresa. Aburre mucho nuestro futbolito.

Pero, ese aburrimiento nos hace mucha falta. Queremos aburrirnos con nuestro futbolito, queremos contemplar la genialidad de Messi, queremos perder la cabeza por la lentitud de nuestros jugadores, queremos saborear un duelo de la ‘premier’, queremos intentar esa emoción infinita de nuestra fe en el fútbol.

Esta abstinencia nos hace aborrecer este virus. No aguantamos más. ¡Queremos fútbol TV!

Seremos unos inconscientes, trogloditas, cínicos… pero es que amamos al fútbol y estamos muriéndonos de tedio.

Columna ‘El otro lado’
ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión
Correo: orincon61@hotmail.com

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