Pereira, proyecto de libertad: jagual de pureza

Pereira, proyecto de libertad: jagual de pureza


Víctor Zuluaga Gómez
Columnista

Prudencio era un esclavo de 28 años, que había nacido en Cúcuta y separado de sus padres cuando cumplió los 18 años. Fue vendido a un hacendado de Cartago en el año 1775, Don Mariano Matute, dueño de una estancia ganadera muy importante. Prudencio mostró señales de liderazgo frente a los demás esclavos que tenía su amo, no sólo en la hacienda sino también en un trapiche de caña ubicado en el sitio de La Isla en Cartago.

Ese liderazgo le permitió ser nombrado por Don Mariano, como Capitán de esclavos y ello le permitía tener circulación sin restricciones entre el campo y la ciudad. No puede extrañar entonces que en varias ocasiones visitó el pueblo de Cerritos, poblado por indígenas y en donde conoció a María Arcos, una indígena que va a ser clave años después cuando decide organizar una fuga masiva y poblar transitoriamente un sitio al cual llamaron Jagual de Pureza, ubicado en el área que hoy corresponde a Turín, en Pereira, pues en aquella época la población originalmente fundada en Pereira, había sido abandonada y la selva había recuperado sus espacios.

Prudencio estaba casado y tenía un pequeño hijo. En el momento en que es interrogado por las autoridades de Cartago, luego de haber sido capturado, dijo que la idea que tenía él y sus compañeros esclavos era la de encontrar en una quebrada cercana al río Otún, suficiente oro como para que les permitiera comprar la libertad entregándole a sus amos el valor en que estaban tasados cada uno de ellos.

Como quiera que este episodio de la fuga de esclavos de Cartago sucedió en el siglo XVIII, todos los documentos de esa época y los que informaban sobre la fundación de Cartago en el sitio en donde hoy está Pereira, fueron destruidos por un Alcalde de Cartago cuando se dio cuenta que los documentos que se encontraban en el sótano de la Alcaldía estaban muy viejos y eran inteligibles. Y lo eran porque estaban escritos en español procesal que tiene una grafía distinta a la del actual español. Antes de que fueran incinerados, el único que tuvo acceso a ellos y pudo consultarlos fue Don Eliodoro Peña quien escribió un libro llamado Geografía e Historia de la Provincia del Quindío. Pero desafortunadamente los archivos que daban cuenta de la fuga de los esclavos en el siglo XVIII, no los conoció.

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