La formación de una casta

La formación de una casta


Oscar Seidel

Hubo una vez una gran escuela cuyos miembros se caracterizaron por ser elocuentes, cultos, políticos y echados para adelante. Los llamados “Leopardos” fueron un grupo intelectual y político que desarrolló su pensamiento alrededor de los años 1920 y 1930 en Colombia, oponiéndose a los partidos tradicionales.

Su nacionalismo no era explícitamente fascista, aunque las tesis del fascismo europeo tenían éxito en una numerosa rama del conservatismo colombiano. Lo integraron Augusto Ramírez Moreno, Silvio Villegas, Eliseo Arango, y luego fueron incorporados por las condiciones de buenos oradores, Fernando Londoño y Gilberto Alzate.Los llamados “Leopardos” y/o “Greco caldenses” acabaron con el

predominio de la escuela antioqueña, y convirtieron al gran Caldas en el centro de las decisiones políticas del país.

Más tarde, ese grupo soltó las riendas a sus descendientes apodados los “Azucenos”, quienes eran menos greco elocuentes y más técnicos, ya que se habían preparado en universidades extranjeras como Oxford, Harvard y Yale. Estos profesionales transformaron a Manizales, Pereira y Armenia, de viejos pueblos paisas, tertuliaderos de fondas y posadas de arrieros, en ciudades pujantes y modernas con industrias textileras, cafeteras y metalmecánicas, y así, el gran Caldas tuvo un crecimiento inusitado.

Pereira y Armenia

A los siete jóvenes iniciales de Manizales, Eduardo y Alberto Arango Restrepo, Luis González Robledo, Roberto Ocampo Mejía, Jorge Echeverri Mejía, Germán Vélez Sáenz y Alfonso Londoño Arango se sumaron otros en Pereira y Armenia, a medida que se unían a la fundación y promoción de empresas y al ímpetu creador de los primeros. Hasta los años 60, las dirigencias empresariales y políticas eran distintas. Los “Azucenos”, inicialmente, no tenían interés en la política sino en el desarrollo industrial. Era el período de sustitución de importaciones. Por este motivo, el número de “Azucenos” se amplió con otros nombres como Luis Prieto Ocampo, Jaime Restrepo Mejía, José Restrepo R., Gilberto Arango Londoño y Jorge Mejía Palacio.

No obstante, en estos años de los “Grecocaldenses”, algunos llegaron a ocupar cargos importantes en el Estado como embajadas, ministerios o el manejo del Banco de la República.

Pero, de manera paradójica, con el crecimiento urbanístico y económico se acabó la gran clase dirigente de Manizales. Se demoraría mucho tiempo en salir un hombre de la talla de los conformaron el grupo de los Leopardos.

Gonzalo Vallejo

Por los lados de Pereira, por esa época despuntaron en el civismo don Gonzalo Vallejo Restrepo (foto), en la política Oscar Vélez Marulanda; en la oratoria Álvaro Ocampo Posada; en la literatura Luis Carlos González; en el periodismo Benjamín Ángel Maya, y en la industria las sociedades de confecciones de Jaramillo y Cano “Camisas Jarcano”; la familia Valencia Arboleda “Vestidos Valher”, y la fábrica de don Félix Carrillo “Camisas Bacarat”.

Las disputas que se empezaron a manifestar desde la creación del Departamento de Caldas en 1905 durante el gobierno progresista del general Reyes, y el notorio y alarmante estancamiento de la economía en la comprensión caldense, risaraldense y quindiana con relación a otras comarcas del país, tuvieron su máxima expresión entre 1966 y 1967 con la división y la creación de los departamentos de Risaralda y Quindío como nuevas entidades administrativas autónomas.

Esta historia de tensiones hace parte, precisamente, del proceso de formación de una región próspera económicamente, por el desarrollo de la economía del café en el país, lo cual dio recursos económicos, políticos, sociales a los diferentes grupos de poder e interés para elaborar proyectos de autonomía regional desde creación del gran Caldas.                                                                                                                      

César Gaviria

En 1990, un hijo de Pereira llegó a ser el primer mandatario de Colombia. Con mucha esperanza se recibió este nombramiento, pero, con el tiempo los antioqueños paisas se sintieron más favorecidos con el gobierno de César Gaviria Trujillo que sus propios coterráneos de Risaralda o los vecinos de Quindío y Caldas.  En Risaralda se construyó el viaducto Pereira-Dosquebradas que desembotelló la Troncal de Occidente. En Caldas debieron esperar 31 años después de haberse gestado el proyecto durante Gaviria, para que el presidente Andrés Pastrana inaugurara en 2002 la primera fase del complejo hidroeléctrico de La Miel, que se construyó en Norcasia, Caldas.

Pero en el Eje Cafetero lo que más dolió fue el tratamiento al sector agrícola. En un discurso que pronunció en la plaza de Bolívar de Manizales, un mes antes de ser elegido, Gaviria dijo que en esos momentos de dificultad estaban obligados a trabajar para que las zonas cafeteras, que pasaban dificultades, recibieran el apoyo del Estado. Un miembro del Comité Nacional de Cafeteros, dijo después que el Presidente predicó, pero no practicó. En una de sus dos visitas al Quindío, Gaviria habló del fortalecimiento del plan vial, incluida la Troncal del Eje Cafetero, pero apenas se consiguió un estudio de factibilidad. La prometida rehabilitación de los ferrocarriles tampoco llegó.

Industria

Con el tiempo, Caldas y Risaralda, especialmente Manizales y Pereira y sus zonas inmediatas de influencia, vieron florecer la industria manufacturera y de transformación, en un esfuerzo que comprometió de tiempo atrás las energías y el sentido visionario de su clase empresarial.

Pero, a la par con el crecimiento económico vino a florecer el desarrollo cultural de la región. Jugaron un papel importante los medios de comunicación escritos como La Patria de Manizales, La Tarde y El Diario de Pereira. La región cafetera de Caldas, Risaralda, Quindío y el Valle del Cauca, fue incluida en la lista del Patrimonio mundial Paisaje cultural cafetero en el 2011 por el comité de Patrimonio de la Humanidad de la UnescoO, convirtiéndose en un lugar de interés cultural y natural.

En este año 2020, toda la actividad cultural presencial quedó interrumpida por la pandemia del Coronavirus, pero, de manera virtual se están desarrollando gran parte de las actividades programadas.

Aprovecho para felicitar a la sección Las Artes del periódico El Diario de Pereira por haber llegado a la edición número 1600 y poder celebrar 32 años de publicación continua, con lo que queda demostrado que la casta pereirana no se ha perdido y sigue trabajando por el bien cultural de la región.

enmocoa

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